DEFINICIÓN
Con
este nombre se les llama a las acumulaciones de materias extrañas
en un punto determinado del cuerpo, que se presenta con hinchazón
de tejidos. Si el absceso es con inflamación aguda con dolor y fiebre,
se llama absceso caliente, y si es crónico absceso frío.
CLASES
DE ABSCESOS
Los
abscesos pueden ser superficiales como los forúnculos por ejemplo
o profundos como en la apendicitis. Los abscesos
superficiales conviene madurarlos para que sea expulsada la materia morbosa,
pero los que son profundos, al abrirse, pueden acarrear complicaciones
graves como la apendicitis por ejemplo que
puede causar peritonitis. Los abscesos internos, en vez de madurarlos debe
procurarse que el propio organismo los reabsorba poco a poco, con el fin
de que la materia morbosa que contienen sea expulsada por los órganos
eliminadores de nuestro organismo.
Los
abscesos aparecen en cualquier parte del cuerpo debido a un agente patógeno,
que produce una desintegración purulenta del tejido corporal. El
absceso caliente es pues el resultado de una inflamación aguda.
El cuerpo, puesto en guardia, intenta neutralizar al agente patógeno
intruso, y para ello se vale de los leucocitos, cuyo funcionamiento es
similar a las células fagocíticas. Es entonces cuando
se originan las municiones necesarias para destruir el tejido corporal
por medio de sustancias. Si el absceso tiene posibilidad de salir hacia
el exterior, entonces se vacía, cerrándose por medio de la
cicatrización la cavidad resultante. Con el fin de que el absceso
rompa bien y se vacíe, hay que intentar ablandarlo, siempre que
no exista el peligro de que perfore hacia dentro una cavidad visceral.
Los
abscesos en el interior del cuerpo hay que tratar de que se concentren
y acaben enquistando.
El
absceso frío es consecuencia, por lo general, de una inflamación
crónica, casi siempre de tipo tuberculosa, pero a diferencia del
absceso caliente es menos doloroso. Suele aparecer lentamente deslizándose
a menudo a los largo de los músculos
y los tendones hasta lugares donde pueda alcanzar la superficie (abscesos
descendentes).
Es
importante tratar la dolencia base.
Una
manera bastante efectiva de combatir los abscesos con el fin de facilitar
su maduración y final expulsión es por medio de la fangoterapia,
es decir el tratamiento con arcilla.
PLANTAS
MEDICINALES ADECUADAS
-
Acedera:
-
Altramuz
-
Áloe
vera
-
Ammi
vulgar
-
Azucena
común
-
Cola
de caballo
-
Cuscuta
-
Hinojo
-
Lino
-
Malva
-
Meliloto
-
Orégano
-
Parietaria
-
Perejil
-
Puerro
-
Retama
negra
-
Romero
-
Ruda
-
Saúco
-
Solano
negro
CONSEJOS
PRÁCTICOS
-
Apósitos
de:
-
Homeopatía
-
Cataplasmas
con hojas de
Utilizar apósitos de
cola de caballo para ayudar a la
cicatrización ya que contiene mucho sílice