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Ecoaldeas y comunidades sostenibles: una alternativa de vida posible
Si buscas un listado de ecoaldeas no existe, no te dejes engañar. No hay ecoaldeas reales en España, solo proyectos de familias o comunidades de vida rural independiente y con una cierta autosuficiencia. Todo lo demás sobre ecoaldeas son especulaciones y movidas burocráticas de las que se benefician unos cuantos cobrando cuotas anuales que te dan derecho a entrar en esa lista de falsas ecoaldeas. Lo que hay que hacer es menos negocios en torno a las ecoaldeas y más soluciones y ayudas a los que buscan dar el salto y cambiar de vida.
La época de los 70 estuvo muy relacionada en mi vida con las comunidades hippie, las cuales se formaban a nivel rural o metropolitano en muchos países, especialmente de Europa y Estados Unidos. En 1975 me instalé en una comunidad del barrio de Horta en Barcelona. Unas 15 personas vivíamos en una casa planta baja con un poco de jardín compartiendo dicha infraestructura, sus gastos de luz, agua, alimentación, gas, etc y con la simple filosofía común del clásico contestatario de aquel entonces que lo único que deseaba era una vida diferente a la que se imponía por el sistema. Era la época de la no violencia, del “haz el amor, no la guerra”, de los conciertos multitudinarios reivindicativos, de los cabellos largos como manera de decirle al sistema que no te identificabas con ellos y sus pensamientos. La gente se agrupaba en torno a estas filosofías y se lanzaba a la aventura de vivir la vida con independencia y libertad. Desde las clásicas comunas más asentadas y metódicas hasta las comunas anárquicas proliferaban en aquel entonces. En todas ellas el perfil general que caracterizaba a los comuneros era la rebeldía, insatisfacción y el descontento con lo que la sociedad ofrecía. Todos buscábamos un estilo de vida diferente, sentirnos útiles, compartir con otros, trabajar para uno mismo, desarrollar la creatividad, paz, amor, contacto con la naturaleza...
En 1977 dejé mi trabajo de delineante y me fui con mi compañera y nuestro primer hijo a Ibiza a la comunidad de Lanza de Basto en Can Pau, Sant Miquel, en donde nos instalamos como miembros colaborando en tareas de huerta, jardinería y cocina. La casa era grande y estaba ubicada en pleno campo en un lugar muy tranquilo lo que permitía diversas actividades como cursos, meditación, yoga, música y danza, etc. Fue una experiencia más disciplinada pues no cabía la menor duda de que era una comunidad de carácter espiritual (las comunidades de Lanza de Basto) y después de un año nos independizamos a una casa en el pueblo de Sant Miquel ganándonos la vida como artesanos siendo miembros de una cooperativa ecológica denominada Short.
Durante varios años estuvimos viviendo como artesanos y del campo, cultivando la tierra, con granjas de animales, a nivel familiar o con otros grupos.
En 1985 hice un viaje por los Pirineos catalanes y al regresar a Ibiza formé un grupo de casi 20 personas formado por varias familias con niños dispuestas a dejar la isla y emprender un nuevo proyecto: instalarnos en un pueblo abandonado y vivir de nuestros propios recursos y del entorno. El pueblo estaba aislado y solo se podía llegar a 30 minutos a pie y estaba en pleno Pirineo catalán. Pusimos vacas, gallinas, dos burros para subir las cosas y dimos otro aspecto más vivo a un pueblo que las zarzas se comían lentamente. Creamos nuestra propia escuela, restauramos las conducciones de agua del pueblo, arreglamos la iglesia, hicimos un huerto biológico y todo parecía tan hermoso... pero los recursos iban menguando y la convivencia en una misma casa nos puso a prueba a todos. La dureza del clima invernal se encargó también de poner a prueba nuestra fe. La experiencia fue muy dura, la filosofía que nos unía se convirtió en normas y en un año la comunidad se dispersó a los cuatro vientos. P obres de aquellas comunidades que basen su convivencia en reglas y leyes! Precisamente de ellas huimos cuando salimos del sistema escopeteados.
En 1996 realicé un viaje etnobotánico por toda España, recopilando información de remedios, usos y costumbres de las plantas medicinales y de ecoaldeas y comunidades sostenibles. Fue una experiencia de gran valor para mí no sólo en lo que concierne al maravilloso mundo de las plantas si no también en la oportunidad de conocer algunas de esas comunidades y ecoaldeas. Pude comprobar el gran error de llamar ecoaldea a lo que no es más que un mero negocio detalle en el que entraré en profundidad más adelante.
Han pasado casi 30 años y la sociedad no sólo sigue ofreciendo lo mismo si no que además se ha agravado la supervivencia en las grandes ciudades con la carestía de la vida, la especulación inmobiliaria, la inseguridad y en definitiva la calidad de vida.
En 2001 decidí emprender un nuevo proyecto de ecoaldea desde cero y me senté sobre un papel en blanco a escribir la filosofía que iba a ser el fundamento de la ecoaldea que yo deseaba. De ella también quiero hablaros puesto que es una realidad llamada EcoSalvia. Tengo un ilimitado optimismo en nuestra capacidad para encontrar caminos humanos hacia la sostenibilidad porque creo que internamente lo deseamos.
Ecosalvia, como podéis comprobar los que habéis leido el proyecto, duró 5 años y fue muy positivo en general. En el momento de escribir estas líneas, agosto del 2008, se inicia un nuevo proyecto: Ecosalvia2010
Para mí, el movimiento de ecoaldeas representa una de las más esperanzadoras e importantes tendencias actuales a nivel global. El deseo de un creciente número de personas de vivir de una manera gratificante en el plano social y espiritual, y sostenible económicamente, puede crear los modelos que necesitamos para el nuevo milenio. De hecho, estoy convencido de que debemos abrazar esta causa porque es quizás la única manera de evitar la catástrofe social y el colapso medioambiental.
De las muchas definiciones que podemos escuchar acerca del significado de una ecoaldea hay una que para mí es de las más sencillas y fáciles de entender: una ecoaldea es una aldea ecológica. Partiendo de esta definición hoy en día es posible transformar un pueblo sentenciado al abandono en una ecoaldea, convirtiéndolo en un pueblo vivo capaz de generar recursos propios convirtiéndose en ejemplo de muchos otros.
Lo que personalmente tengo muy claro es lo que no es una ecoaldea.
Una
ecoaldea no es un negocio de trapicheos ecologistas
Una ecoaldea no es
una comunidad de régimen espiritual único con normas y leyes
Una ecoaldea
no es un pueblo propiedad de un solo dueño que no comparte su propiedad (existen algunas y prefiero no decir nombres)
Una
ecoaldea no es un pueblo reformado con casitas para el fin de semana
Una
ecoaldea no es una ecoaldea sin una huerta que abastezca de hortalizas y verduras a
sus miembros
Pero para entender el significado de las ecoaldeas, es esencial examinar las tendencias interrelacionadas de la economía mundial y el rápido crecimiento de las ciudades.
Impulsada mediante acuerdos como los de Maastricht, GATT (Acuerdo Global sobre Tarifas y Comercio) y NAFTA, la globalización de la economía constituye la mayor sacudida social desde la revolución industrial.
Las consecuencias de estos acuerdos son tremendas: aumento del crimen, violencia fundamentalista y xenofobia; paro y pobreza crecientes; pérdida de autoestima, de comunidades e incluso de democracia. Pero a pesar de estos penetrantes y poderosos cambios, pocos son conscientes de las derivaciones de estos acuerdos.
Precisamente porque hay tanta gente, se debe abandonar el modelo de economía global que sólo puede alimentar, dar casa y ropa a una pequeña minoría. Es esencial apoyar sistemas inteligentes y modelos económicos basados en un verdadero entendimiento de la diversidad de las regiones, y sus climas. suelos y recursos. Es esencial apoyar el movimiento de ecoaldeas
Como muchos de nosotros carecemos de formación económica somos inconscientes de las conexiones entre la economía y la dimensión espiritual y psicológica de la vida.
Estoy convencido de que los seres humanos tenemos un gran anhelo de conectarnos con la tierra y entre nosotros. Esta ansiedad por conectarnos se puede ver en casi todos los aspectos de la vida: en el campo de la salud, donde la dirección apunta a reconocer la interdependencia entre tierra, cuerpo, mente y espíritu; en arquitectura, donde hay una tendencia a relacionar las estructuras con las peculiaridades del clima y el lugar; en agricultura, que cada vez se aleja más de la industria agroquímica y se acerca a los métodos ecológicos, incluso a nivel institucional; y, por último, pero no menos importante, en el movimiento de ecoaldeas que busca fusionar toda esta ansiedad por conectarse.
Sin embargo, las fuerzas macroeconómicas están minando estos esfuerzos separando a productores y consumidores y expulsando la población rural a las ciudades. La tierra está siendo comprada masivamente por las grandes multinacionales de la alimentación y millones de personas que habitaban en zonas rurales se están yendo a las ciudades a estudiar y trabajar. Los pueblos se están convirtiendo en zonas residenciales de fin de semana o vacaciones en los que no se participa con el medio natural ni social apenas. Se vive en una gran ciudad para ganar un dinero y poder mantener un status de vida y esa segunda residencia en el campo. Al agricultor se le ha engañado con esa maldita idea de que del campo no se puede vivir, se le ha mal informado de los métodos posibles de cultivo, materiales de construcción, piensos para animales, energías, etc. Muchos hijos de agricultores no ven un futuro viable o no se sienten motivados a seguir los pasos de sus padres y marchan a la ciudad en busca de otras alternativas. Se están desmantelando sistemáticamente las comunidades rurales y su población llevada a megalópolis suburbanizadas. En los EE.UU., donde sólo el 2% de la población vive en el campo, las granjas están desapareciendo a un ritmo de 35.000 al año. Es imposible ofrecer este modelo al resto del mundo, donde la mayoría se gana la vida como granjeros. Sin embargo, quién hay que diga:" ¡Somos demasiados para ir a la ciudad!"
Por el contrario, se nos dice que la urbanización es necesaria a causa de la superpoblación, e implícitamente afirmando que la centralización es más eficiente y que las poblaciones urbanas consumen menos recursos.
Pero si estudiamos los costes reales de la urbanización en la economía global, la verdad es la contraria: las ciudades de todo el mundo consumen recursos intensivamente. Los sistemas centralizados y a gran escala son, casi sin excepción, más dañinos para el medio ambiente que la producción adaptada a las necesidades locales, diversificada y de pequeña escala.
La comida y el agua, los materiales de construcción y la energía se deben transportar a grandes distancias mediante infraestructuras de alto consumo energético. Los desechos concentrados de las ciudades deben transportarse en camiones e incinerados con un gran coste para el medio ambiente. Sus torres iguales de aluminio y cristal con ventanas que nunca se abren, hasta se les debe proveer de aire mediante ventiladores, bombas y energía no renovable.
Desde los barrios más ricos de París hasta los arrabales de Calcuta, la población urbana depende del transporte para su comida, de tal manera que cada unidad energética de comida necesita varias de consumo de petróleo y cantidades significativas de contaminación y basura.
Y lo que es más, estos centros urbanos occidentalizados (en el Brasil tropical, el árido Egipto o la Escandinavia subártica) utilizan todos el mismo reducido espectro de recursos y desprecian los métodos que se adaptan mejor localmente y que utilizan los recursos del lugar, el conocimiento y la biodiversidad.
Aunque a los niños de los pueblos pesqueros noruegos les gusta comer bacalao y la gente de la llanura tibetana prefiere su común cebada, cada vez más se les induce a comer lo mismo. A la gente en todo el mundo se la empuja a la monocultura, destruyéndose así la diversidad cultural y biológica.
La economía global urbanizante está creando así una escasez artificial; ignora los sistemas locales de conocimiento y educa a los niños a ser dependientes de una economía altamente centralizada. Las consecuencias son tasas elevadísimas de desempleo, competitividad creciente y conflictos étnicos en ascenso.
Algunas de las filosofías que rigen una ecoaldea eran ya vigentes en muchos pueblos antiguamente en los que se realizaban tareas comunes como construcciones de casas, cultivos de cereales, recolecciones, caza, etc. En nuestros tiempos la tendencia al individualismo se está radicalizando y acabando incluso con todas esas tradiciones.
Una ecoaldea es un asentamiento, por lo general rural, con una filosofía común relacionada con los recursos naturales y la sostenibilidad y en la que cada miembro se siente implicado y participativo.
Una ecoaldea está formada por un grupo de personas afines a una ideología ecológica, que por medio de la máxima autosuficiencia, de la cual hablaremos en otro apartado, tratan de vivir una vida alternativa a la que ofrece el sistema, bien sea en un pueblo deshabitado, una casa de propiedad o alquilada o varias casas en un terreno común. Por supuesto que el concepto de ecoaldea no puede entenderse del todo sin tratar a fondo los temas que vienen a continuación.
Todo proyecto relacionado con una ecoaldea tiene sus inicios en una filosofía más o menos común entre todos los miembros que desean emprenderlo. Mi experiencia me ha enseñado que este es un punto muy importante para el buen desarrollo de la ecoaldea y de todos sus componentes. Un ecoaldea está destinada al fracaso si en su filosofía no están presentes:
A lo largo de mis experiencias en comunidades y ecoaldeas he quedado sorprendido de ver como algunos proyectos mal denominados ecoaldeas basan su filosofía de vida principalmente en el área espiritual con tendencias esotéricas. No es mi intención entrar en críticas en estos temas pero lo cierto es que no debemos crear confusión llamando ecoaldea a cualquier proyecto pues eso crea muchas controversias y decepciones en aquellas personas que desean cambiar su forma de vida bien sea buscando una ecoaldea o creándola con otras personas a manera de pioneros.
Cuando uno se plantea entrar en una ecoaldea lo que ocurre es que tiene que optar por dos opciones:
No nos engañemos. Un centro donde se imparten cursos de crecimiento personal, yoga, meditación, etc, por ejemplo, no es necesariamente una ecoaldea. Yo siempre que he visitado una ecoaldea lo primero que he mirado es la huerta. Una huerta es el alma de la ecoaldea, el sustento de la comunidad, la base de toda la filosofía que pueda imperar indistintamente de cuales sean sus tendencias espirituales. Es obvio que toda ecoaldea necesita generar ingresos y de ello trataremos en otros apartados posteriores. Quien piense en una ecoaldea como negocio está destinado a una vida similar en una gran ciudad, mientras que por el contrario quien desee una vida tranquila, sin estrés y sin que tenga necesidad de las necesidades básicas con una vida de calidad en una ecoaldea lo tendrá muy probablemente.
Quizás sorprenda a más de uno si digo que este punto es de los más importantes para el buen funcionamiento de una aldea ecológica, pueblo, comunidad o proyecto similar en el que varias personas deban convivir juntos o cerca afines a un mismo proyecto. Y digo que es importante por las experiencias vividas al respecto. Hay quienes piensan que en una comunidad o ecoaldea viven todos revueltos sin remedio a la manera de los hippie de antaño. Toda comunidad, ecoaldea o grupo de personas en una misma casa, que no sepan o puedan dar ese espacio vital a cada persona, está sentenciada al fracaso.
El espacio vital significa poder retirarme al final del día a mi casa o habitación a leer, descansa o hacer música o meditar sin que nadie me moleste, sintiéndome respetado y conmigo mismo. El espacio vital debe ser sagrado y respetado porque si no uno puede acabar hasta el gorro de tanta comunidad y de estar con gente, y de no tener privacidad e intimidad.
Un pueblo abandonado por ejemplo es perfecto para iniciar un proyecto con varias personas y familias porque facilitará ese espacio vital para cada familia o individuo. Una sola casa tendrá más dificultades de convivencia y se pondrán a prueba muchos temperamentos y caracteres. Mi experiencia me ha demostrado que todo radica en la sencillez de crear espacios vitales. Así de sencillo
Integración en el entorno natural y social
Una ecoaldea se adapta al entorno, utilizando los recursos propios y del lugar con el máximo respeto y amor. El entorno natural ofrece ciertos recursos como madera, agua, frutos silvestres, tierras, energías renovables, etc. Y una ecoaldea debe aprender a conocer los límites de esos recursos y administrarlos con una conciencia ecológica con el fin de estar en armonía con el propio lugar. En lugar de llegar y traer ya los métodos preconcebidos hay que saber observar y escuchar al propio lugar, indagar en la comarca y en los habitantes locales en sus cultivos, épocas, tradiciones, etc. Uno puede llegar por ejemplo y sembrar el trigo en noviembre porque le parece la mejor fecha y sin embargo puede aprender de un campesino vecino que es preferible esperar a otro mes por las heladas o porque se da mejor el trigo en tal luna, etc.
Hay que cuidar el entorno social pues una buena relación de una ecoaldea con los habitantes o pueblos vecinos traerá una buena energía a todos. Nosotros por ejemplo estamos en un pueblo de unos 10 habitantes y participamos el primer año de la fiesta mayor, del mantenimiento de las conducciones del agua del pueblo, de la reparación de algunas averías, de tradiciones, de la matanza de cerdos para hacer embutidos, etc.
Los tiempos que vivimos tan difíciles, la insatisfacción general y el creciente descontento de quienes ya han probado a fondo la vida que ofrece este sistema, están haciendo que crezca cada día más el interés en las ecoaldeas como una opción de vida alternativa. Hay quienes piensan que este tipo de vida es muy bonito pero imposible para ellos. Muchas de las personas que nos visitan nos comentan: “Sí, todo esto es precioso, yo quisiera vivir así, pero yo no podría hacerlo”. Hay un cierto sentimiento de inutilidad, de frustración porque no nos creemos capaces de vivir de una forma diferente a la que lo hemos estado haciendo toda la vida. El problemas es que no nos damos cuenta de que tenemos un potencial dentro adormecido, que podemos ser capaces de sembrar, de hacer música, de crear con nuestras manos, de sentirnos útiles dentro de una comunidad. En una ecoaldea el individualismo no tiene cabida. No se debe confundir el individualismo con el espacio vital de cada individuo, de los cual ahondaremos más adelante. En una ecoaldea cada individuo aporta según sus posibilidades y aptitudes y se ve beneficiado con el aporte de la energía y apoyo de los demás.
Quien piense que en los tiempos en que vivimos no es posible crear una ecoaldea está completamente confundido y equivocado. Son precisamente estos tiempos tan difíciles los que hacen que cada vez más exista un despertar y una inquietud en buscar alternativas de esta índole.
Por supuesto que lo que no podemos es intentar integrarnos en una ecoaldea arrastrando un sin fin de cargas inútiles o apegos como por ejemplo hipotecas, préstamos, consumos sin sentido, etc.
Ahora bien, si lo que buscamos es transformar un pueblo entero en una ecoaldea del presente entonces deberemos tener en cuenta algunos factores decisivos. El éxito del proyecto de convertir este pueblo en una ecoaldea viva radica en la filosofía que apliquemos (autosuficiente, ecológica y respetuosa con el medio ambiente) y no en las subvenciones que recibamos de la Unión Europea o diputaciones u otros organismos. Por supuesto que las subvenciones ayudarán en la reconstrucción del pueblo o en infraestructuras importantes, pero si no existe una acción paralela y fiel a la de una ecoaldea entonces todo será un mero negocio más de los tantos que pululan en nuestra sociedad. Si lo que queremos es convertir un pueblo o lugar en un ejemplo de lo que puede ser un pueblo ecológico y lleno de vida, con unas gentes que se sienten capacitados y recompensados y sin deseos de abandonarlo, un pueblo capaz de generar sus propios recursos y embellecer su entorno, entonces seguro que el modelo de las ecoaldeas es válido para iniciar nuestro proyecto
Una ecoaldea está ligada al ecologismo sin necesidad de estipularlo en ninguna norma o ley. En una ecoaldea el factor ecologismo está presente en todo momento, en el reciclaje, en los recursos sostenibles, en el cuidado del entorno, en la calidad de los alimentos, etc. No tendría sentido por ejemplo, que una ecoaldea realizase cultivos convencionales, o protegiese sus cosechas con pesticidas y herbicidas. Ser ecologista no es una moda, es algo que se lleva dentro y que se manifiesta con toda su plenitud en la vida en una ecoaldea. Yo soy de los que piensan que es tiempo de hacer ecologismo práctico y además de las manifestaciones de protesta antiglobalización o contra vertidos o centrales nucleares, hay que ponerse a hacer cosas positivas por la Madre Tierra empezando con uno mismo y su entorno, porque no podemos cambiar el planeta si no nos cambiamos a nosotros mismos primero. El ser humano necesita de una conexión con la tierra, con sus elementos, participando y recolectando sus frutos. No se trata de todos nos pongamos a sembrar, cada uno tiene su lugar y debe de saber despertar esa creatividad y ese don que todos llevamos dentro.
Como ya he recalcado anteriormente sin tierra no se puede hablar de una ecoaldea por la sencilla razón de que la tierra es sustento, vida, alimento y otros recursos. La conexión con la tierra permite transformar la energía creativa en producción propia y al mismo tiempo recibir de la Madre Tierra sus enseñanzas.
Es absurdo que una ecoaldea compre tomates o patatas y no los cultive en la huerta. La tierra bien sea cultivada o en su estado salvaje y puro nos ofrece algunos recursos muy útiles para la autosuficiencia. Quienes menosprecian o no valoran la tierra están sentenciados al eterno consumo.
EL cultivo de la tierra sin venenos proporciona alimentos sanos y una calidad de vida que solo en una ecoaldea puede conseguirse.
Si antes dije que sin la tierra no podía hablarse de una ecoaldea lo cierto es que sin agua difícilmente podremos tener éxito en nuestro proyecto. El agua es vida, el agua es energía, el agua es indispensable. Antes de asentar una ecoaldea es fundamental escudriñar todas las posibilidades de agua existentes: ríos, arroyos, acequias, pozos, etc... Conozco quienes, influenciados por el bajo costo de unas tierras sin agua se instalaron en lugares en los que después se arrepintieron debido a las dificultades de supervivencia. No se puede comprar el agua, ni beber agua de mala calidad, ni regar con restricciones una huerta ni montar ecoaldeas de secano.
Una ecoaldea es por lo general rural, es en el campo, la montaña donde goza de aire puro, agua, tierras, árboles y bosques, silencio y tranquilidad, etc. Un gran error de muchas ecoaldeas es quererse situar muy cerca de las grandes ciudades para así estar a un paso de ella. Es una contradicción pues ni el aire será puro y limpio, ni el silencio el deseado, ni se podrá tener esa sensación de plena naturaleza.
¿Puede crearse una ecoaldea en una ciudad? Eso suena como a ¿se puede hacer un bizcocho sin harina? Un ecoaldea no tiene sentido como hemos dicho sin la tierra, el agua y esos elementos que favorecen el bienestar y que se disfrutan con la vida en plena naturaleza. Yo creo que en una ciudad se pueden montar comunidades o proyectos sociales o de ONG pero no una ecoaldea. Dad a la ciudad lo que es de la ciudad y al campo lo que es del campo acabaría diciendo yo.
En cuanto al asentamiento idóneo de una ecoaldea habrá que tener en cuenta las siguientes observaciones de interés:
Muchas ecoaldeas y proyectos similares han fracasado por falta de recursos. Se inician proyectos con optimismo y unos ahorros y cuando éstos se acaban el problema se acrecienta con miedos y temores y muchas veces se acaba trabajando fuera para traer un jornal o en el peor de los casos se abandona. Los recursos son muy importantes en una ecoaldea para la supervivencia y están relacionados con la creatividad y la autosuficiencia.
Una ecoaldea necesita obviamente disponer de unos ingresos mínimos para poder cubrir esos gastos inevitables muchas veces como reparaciones de vehículos o piezas de recambio, gasolina, ropa, etc. La cuestión es cómo generar esos recursos. Si se quiere seguir disfrutando de plena libertad de trabajar para uno mismo entonces deberemos agudizar el ingenio y la creatividad y ponernos manos a la obra por ejemplo en los talleres a desarrollar y elaborar productos artesanales, madera, ropa, etc para poderlos vender en los mercados ambulantes, mercados medievales o artesanales. Otra fuente de ingresos para una ecoaldea son los cursos y actividades que se puedan impartir en el propio lugar aunque esto implica ciertas infraestructuras no muy complicadas. La informática y telecomunicaciones permiten así mismo hoy en día un gran abanico de posibilidades de obtención de ingresos que no deben de menospreciarse.
Algo práctico que todas las ecoaldeas conocen bien es el llamado trueque consistente en el intercambio de bienes, productos o servicios, incluso sin la moneda, presente en ningún momento. El principio de su funcionamiento es muy sencillo: si tienes excedente de patatas por ejemplo, pues las canjeas por arroz con alguien que lo cultive y tenga excedentes.
Conseguir el máximo de autosuficiencia y por lo tanto depender menos del sistema es el objetivo prioritario de muchas ecoaldeas. Hay que tener paciencia los primeros años, especialmente el primero. Seguramente empezarás comprando muchas cosas, materiales, maquinaria, semillas, etc pero si el camino hacia la autosuficiencia es correcto muchas de esas cosas no será necesario comprarlas más. Un ejemplo lo tenemos en las semillas. Las primeras las compras, las siembras y luego de sus frutos sacas semillas para el siguiente año. La autosuficiencia evita muchos gastos y aporta seguridad a una ecoaldea en sí mismos. La autosuficiencia puede abarcar un amplio abanico de posibilidades como por ejemplo los propios alimentos biológicos de la huerta, los cereales, algunas frutas, la carne, los huevos, el pan integral, la leche, el queso, los jabones, los zapatos, etc.
Cuanta más autosuficiencia se tenga en una ecoaldea más libertad y seguridad tendrán todos sus miembros.
En una ecoaldea, comunidad o pueblo la creatividad es el motor que mueve la nave. La creatividad nace de dentro de nosotros, y mientras en algunos está adormecida en otros aflora por cada poro de su piel, pero lo que está claro es que todos la llevamos dentro de una manera u otra. Algunas veces nos han llegado personas a EcoSalvia con una sentimiento de frustración porque se sentían inútiles e incapaces de hacer nada por la comunidad. El problema radica en que muchas veces la persona quiere mostrar su creatividad en una dirección equivocada, intentando por ejemplo pintar un cuadro cuando lo suyo es trabajar la madera por ejemplo. Yo soy de los que piensa que hay que dar tiempo de adaptación a las personas para que puedan conocer sus cualidades y sacar fuera la creatividad conforme va experimentando. A decretazos no se puede delegar responsabilidades, es preferible conocer las facetas de cada miembro. Cuando los miembros de una comunidad, ecoaldea o pueblo saben apreciar y cultivar esa creatividad, entonces toda la comunidad se beneficia prósperamente pues la creatividad está asociada al bienestar del pueblo y al crecimiento de los recursos. Por lo demás creo sería interesante leer el testimonio del Abuelo de EcoSalvia al final de esta ponencia.
La mayoría de las personas que viven a gusto en un lugar apartado y deben de ir a trabajar fuera con un horario establecido no suelen estar muy contentas ni felices con esta opción, pero a veces no queda otro remedio. Muchas veces esto ocurre porque hay algo que falla relacionado con la autosuficiencia y los recursos. ¿Tiene algún sentido vivir en una ecoaldea y salir cada mañana a trabajar a una fábrica por ejemplo para regresar a la noche? La verdad es que cuando esto sucede toda la ecoaldea se resiente. No hay una relación tan estrecha como antes y por supuesto no hay tiempo para dedicar a labores de la comunidad. Yo soy de los que creen que en una ecoaldea nadie debe de llegar a ese extremo. Quizás algunas veces sea la causa de esta situación el interés propio de la persona por ganar más dinero y es por eso que antes de iniciar un proyecto es necesario dejar muy clara la filosofía común y aspiraciones de cada uno. Es absurdo entrar en una ecoaldea y teniendo todo lo necesario para vivir, aspirar a más y tener que trabajar para eso. Es un tema delicado que puede traer conflictos muy fácilmente. Como consejo decir que es preferible buscar recursos que se puedan fraguar dentro de la comunidad que salir a trabajar fuera, por ejemplo haciendo algún producto artesanal propio para vender en mercados...
Toda ecoaldea busca una energía natural y no contaminante para no estar enganchados eternamente a las cuotas y pagos de las grandes empresas hidroeléctricas. Entre las más conocidas tenemos
Pero sin embargo no podemos descartar la utilización de otros recursos que nos ofrece la propia naturaleza siempre y cuando sean utilizados con una verdadera conciencia ecológica. Es absurdo por ejemplo cortar árboles para leña si se pueden podar ramas del propio bosque o aclarar algunas zonas demasiado densas.
Cualquier proyecto relacionado con ecoaldea y que sepa sacar partido a las tierras y recursos naturales obtendrá probablemente con toda seguridad una máxima autosuficiencia en alimentos de propia cosecha y gran calidad ecológica. La tierra es muy generosa y ofrece una gran cantidad de alimentos especialmente durante el verano por lo que habrá que ingeniárselas para hacer conservas para el invierno con el excedente. Es absurdo vender los excedentes si no se han cubierto primero las necesidades de toda la ecoaldea. Además por otro lado todos sabemos la diferencia que hay entre los tomates propios de cultivo biológico y los que encontramos en el mercado procedentes de cultivos tradicionales en invernaderos. La horticultura biológica no es cierto que sea más cara que la ortodoxa, siempre y cuando hablemos de producción para uno mismo, ya que la cosa cambia cuando intentamos producir productos biológicos para introducir en el mercado.
Tecnología, informática, Internet
Conozco algunos asentamientos de carácter ecológico y comunal que lo han pasado muy mal por el simple hecho de renunciar al uso de las tecnologías. Hoy en día existen medios tecnológicos avanzados y muy prácticos que permiten dar una ocupación laboral en la propia casa a miles de km de la empresa, eso es una realidad y ciertamente una gran ventana abierta para las ecoaldeas y pueblos sin recursos económicos.
Otro ejemplo práctico y muy positivo lo vemos por ejemplo con la implantación de Internet, el cual puede permitir anunciarse en una página web ofreciendo cursos, actividades, agroturismo del propio pueblo o ecoaldea. Internet es una herramienta muy valiosa que no está siendo aprovechada al máximo por muchos pueblos que padecen el abandono y despoblamiento, y eso probablemente sea a causa de falta de información y formación.
Comunicar un pueblo, sus tradiciones, casas de agroturismo, sus actividades de verano o invierno, sus fiestas, etc con el resto del mundo es solo cuestión de un clic. La pena es que los jóvenes, capaces de realizar estos cambios, son los que se marchan a la ciudad en busca de trabajos o universidades, dejando a las personas mayores que suelen ser más reacias a estos cambios tecnológicos.
Testimonio del Abuelo de EcoSalvia
De todos los puntos que hemos ido tratando hasta ahora considero importante el tema de la creatividad de la cual compartiré mi experiencia. El hombre por naturaleza es creativo, apasionado e interesante. Disfruta la vida y se adapta a las condiciones que le haya tocado vivir. Es la sociedad, por el contrario, el jarro de agua fría que apaga toda chispa y cualquier mínimo rasgo de genuinidad es exterminado. Con el fin de tenernos bajo su yugo, al igual que en tiempos de la esclavitud, trata de convencernos que bajo su mando y dirección estaremos a salvo y que cualquier otra opción no es más que, según ellos dirían, una alternativa “poco factible”, Que no es posible otro tipo de vida. Trabaja para nosotros y, por lo menos, sobrevivirás, dicen... Por desgracia tienen algo de razón. Llevan tantos años domesticándonos, dándonoslo todo a cambio de dinero que de verdad creo que el cerebro de los ciudadanos está cada vez más vacío. Basta darse una vuelta por cualquier ciudad para ver que... la gente ha dejado de pensar. Todos comen la misma basura, todos van a los mismos sitios como ovejas, todos tratan de moldear su cuerpo según un mismo ideal, todos tienen las mismas facciones, todos visten según la moda... el listado es interminable hasta llegar a eso que llaman Gran hermano... Sólo apto para quienes necesitan de sus ídolos para darle un sentido a su vida, y sin embargo... tiene éxito!! Incomprensible? Quizás, pero el caso es que hoy día la mayoría de la gente no puede dar ni un paso sin mirar el monedero. Hoy, si no tienes un trabajo estable y una renta fija a final de mes la mayoría te dirá que te vayas buscando un puente del que tirarte. Entonces... Ya va dejando de ser tan incomprensible, no? Parece incomprensible y hasta cualquiera en su sano juicio diría que imposible pero el caso es que mediante ese método.... lo consiguen. Te dan un modelo que seguir a la gente. Algo, claro está, que esté fuera de su alcance y de la vida común pues si les dijeran la verdad... muchos no la aguantarían, puedo asegurarlo. Siempre necesitan que les digan lo que tienen que hacer. Te dicen qué coche es el más caro y difícil de conseguir por el que venderás tu alma, te venden un hogar de hormigón por el que tendrás que vivir tres veces para terminar de pagar la hipoteca, te ponen programas a la mañana que llaman Saber Vivir....jajaja Eso ya sí que es de risa. Un puñado de vejestorios lisiados diciendote como debes alimentarte a base de medicamentos. También te dicen que tienes que estar en forma.... Por supuesto!!! Hacer deporte es importante porque el trabajo sedentario es malo para la salud, También lo normal es salir los fines de semana a emborracharte a hacer el estúpido en una discoteca y a gastarte una pasta porque sino te llaman bicho raro.... En fin, el caso es que ante tal cantidad de obstáculos una persona normal no cabría más que decir: Pero... Cómo hago todo eso? De donde saco el tiempo? No me veo capaz, me paso 10 horas trabajando al día.... Y es ese sentimiento de impotencia el que mantiene la mugrienta suciedad de la sociedad. Está enferma, todo el mundo está insatisfecho y sin embargo... no pueden escapar. Es famosa ya la moraleja del elefante estacado.... Te educan reprimiendo toda la alegría y la espontaneidad. El estado siempre tiene en todo momento un cargo para ti de tal manera que cuando eres mayor e independiente no te separas de la estaca, es más, ni siquiera se te pasa por la cabeza... Señores... Esto tiene que cambiar!! Quitarse ese sentimiento de culpabilidad. Si no tienes tiempo para hacer deporte, trabajar, hacer vida social y todas esas estupideces que nos inculcan... No es culpa tuya es porque, sencillamente, es imposible. Es antinatural y estúpido complicarse la vida de semejante manera. La culpa es del sistema social que te anula la voluntad. Nosotros formamos un pequeño grupo que vive, en cierta medida, aislado de ese mundanal ruido y desde nuestra posición, acostumbrados a la vida real os podemos asegurar cuan estúpidos e innecesarios son todos esos caprichos a los que acostumbran los ciudadanos. A veces es difícil darse cuenta desde dentro. No obstante sí que hay gente que harta de tanta ignorancia toma una firme decisión. Deja atrás sus miedos y escapa del laberinto del que no había más que cruzar la calle para salir al exterior... en realidad no es tan complicado. Pero... no vayas a creer que una vez hayas salido todo está hecho. Es entonces cuando tendrás que volver a nacer, a buscar esa magia que habías perdido. Mucha gente ha pasado por nuestros brazos y tenemos experiencia suficiente para afirmar que una vez dado el primer paso, todavía queda el camino por recorrer. Se da a veces el caso de que una vez libres las personas pueden quedarse vacíos y sin saber que hacer, mirando al techo y aunque creyéndose valientes por haber dado el paso están todavía llenos de miedos y temores obstruyendo su vitalidad. Esas personas, por lo general, acaban volviendo a la ciudad. Son como el canario. Vive feliz en su jaula donde le dan alimento y cuidados. Fuera está perdido. Y muchas veces no tiene arreglo al contrario de lo que se pueda pensar. Entonces... La solución es fácil, por lo menos, intentarlos! El mejor método de aprender a nadar no está escrito en ningún libro. Solamente consiste en tirarte al río, al río de la vida.. Creo que eso es algo de Jorge Manrique, Je! Decía algo así como que la vida son los ríos que van a para a la mar... bueno, no sé... Sigamos... Por esa regla de tres para aprender a vivir lo único que necesitas es ... necesitarlo! cuando veas que si te quedas inmóvil pensando en chacras y espíritus te hundes hasta el fondo es cuando empiezas a mover los brazos y a flotar, olvidas estúpidas convicciones y renaces feliz como un niño tomando pecho. Los espíritus no te dan nada, no sé si existen tan siquiera. Lo que sí sé es que sembrando obtengo hortalizas y cereales, alimentando, a su vez, el ganado y, en definitiva tengo toda la comida que necesito. Eso ya quita mucha carga de tus espaldas porque no tendrás que comprar la comida. Tampoco necesitas ir al gimnasio a oler los sobacos del de al lado. Haces ejercicio mientras vives! Respirando aire puro y... bueno, así interminablemente. Puedo decir que una vida no es vida en el momento que te especializas. Cuando te dedicas sólo a una cosa ya te estás limitando. Por el contrario viviendo en una “Ecoaldea” no vas a poder comprar todo lo que necesites y muchas de las cosas las tendrás que fabricar o reparar tu mismo, es, en cierto modo, la necesidad tu maestra. En una ciudad las personas mayores acaban seniles en una silla de ruedas sencillamente porque se les atrofia el cerebro de tanto mirar la televisión... Es un músculo, quizás el más importante y hay que ejercitarlo! Desde luego que levantándote cada mañana a apretar tuercas o a contar dinero en un banco no vas a ejercitarlo demasiado, no? Sin ir más lejos, sólo comentar el caso de nuestro vecino. Un hombre mudo con más de 80 años ya y que... ya quisieras tú seguirle el paso! Hace de todo y eso... Lo mantiene despierto! Nosotros en particular Hacemos desde todo tipo de artesanías como productos de alimentación, licores, Perfumería, trabajos en madera, calzado.... y todo lo que vayamos aprendiendo con el paso del tiempo. El secreto es no dejar de experimentar, de probar. Que pasaría si hiciese esto? Pos... si está en nuestras manos lo hacemos!, o lo intentamos, Je! Sólo queda la típica excusa que reza que todo eso está muy bien pero que lleva mucho trabajo y tiempo y que con tanto trajín no te queda tiempo para vivir... Contra eso no tengo nada que decir, solamente que nuestras formas de ver la vida... son diametralmente opuestas. Para mí vivir no es ir a tomar un vermuth a un bareto de mala muerte... en fin... Y, para terminar, el último alegato que suele dar el fiscal es que una vida llena de tanto trabajo físico acabará con tu salud y que te estropearás... Entonces en que quedamos? Hay que hacer ejercicio o no? Por mi experiencia personal puedo decir que me encuentro mucho mejor cuando estoy en forma y que ya quisieran los viejecitos que le dan de comer a las palomas del parque tener la salud y vitalidad de cualquier payes de su misma edad o superior..... Para terminar la sección, como consejo, solamente decir que si algo interesante te pasa por la cabeza... Hazlo! Y si hay algo que no sea de tu interés personal y debido a ello vas a estar vendido... olvídalo! Como ejemplo puedo decir que no tengo carné ni coche, nunca he tenido el dinero suficiente para conseguirlo pero.. hasta ahora no lo he necesitado además estoy pensando en comprarme un burro y fabricarme un carro... Ya tengo el vehículo más económico y romántico del mundo! Je!
Abuelo
Ante el interés despertado en muchas personas por el comunicado que hizo EcoSalvia referente a las asociaciones y redes de ecoaldeas queremos despejar algunas dudas reflejadas en los correos electrónicos últimos que nos han llegado:
De ninguna manera es nuestro deseo perjudicar asociaciones, entidades o agrupaciones relacionadas con las ecoaldeas y la agricultura biológica y la autosuficiencia, simplemente hemos querido manifestar nuestro sentimiento y libre opinión en estas cuestiones.
EcoSalvia vive y realiza un proyecto relacionado con la autosuficiencia, la Madre Tierra y la agricultura biológica y desea transmitir y divulgar su experiencia con el fin de hacer llegar a todos los interesados esa posibilidad en unos tiempos en que se hace muy difícil realizar estos proyectos por la carestía de la vida, las especulaciones inmobiliarias y la carencia de proyectos sólidos y reales en los que no impera la especulación.
Por desgracia muchos proyectos relacionados con ecoaldeas dan prioridad a la inscripción en asociaciones, sellos de garantías ecológicas, infraestructuras esotéricas, etc, antes que a la propia huerta por ejemplo o a la autosuficiencia. La pregunta de siempre es: ¿qué buscamos con este tipo de alternativas? Montar un negocio o simplemente vivir en paz?
EcoSalvia quiere manifestar que es posible fundar grupos independientes, tanto a nivel gubernamental como de otras entidades y asociaciones, para realizar proyectos sólidos y reales de vida en el campo caminando hacia la autosuficiencia y la calidad de vida. Somos conscientes de la dificultad de los tiempos que vivimos, del deseo creciente de muchas personas en integrarse en ecoaldeas y proyectos rurales de autosuficiencia y es por eso que nuestro único deseo es proclamar a los cuatro vientos que es una alternativa posible, que se puede ir directamente a la fuente sin pasar por las tuberías contaminadas y especulativas. Es tiempo de hacer, de ponerse en marcha, de dejar de hablar tanto, de reuniones interminables, de pagar estúpidas cuotas, de dejar de ser engañados y manipulados, creemos que es tiempo de hacer realidad nuestros sueños.
El encuentro que hemos realizado en EcoSalvia es para compartir principios, dificultades, soluciones, proyectos y vías posibles así como para crear un estrecho lazo de comunicación entre todos aquellos grupos y personas que desean y anhelan ese cambio en sus vidas. Nuestro mensaje pues, va dirigido a aquellas personas que están cansadas de hacer kilómetros de búsqueda y no encuentran su lugar, que aspiran a algo más que hacer unos días de voluntario en un centro o un proyecto privado en el que sigue habiendo el propietario y el voluntario. Creemos que es tiempo de abrir puertas, de aunar esfuerzos y unirse para tener más fuerza en iniciar estos proyectos. Denunciamos la especulación que se hace de las tierras y de los pueblos abandonados por parte de ayuntamientos y organismos gubernamentales. Denunciamos y exigimos que se dejen repoblar pueblos y casas que se están cayendo con el paso del tiempo.
Así mismo denunciamos la manipulación que se está haciendo de la agricultura biológica con precios prohibitivos y especulativos por parte de muchas empresas, con asociaciones que para otorgar el sello de garantía de producción ecológica cobran impuestos no razonables.
Denunciamos el abuso de muchos de estos productos envasados en porciones unitarias que para nada son ejemplo de un ecologismo ya que generan muchos desechos y pedimos la venta de productos integrales biológicos a granel en las tiendas de dietética y herboristerías como arroz integral, pastas, harinas etc... así como la información adecuada en el etiquetado con referencias a las procedencias y orígenes de productos transgénicos o cultivados con abonos químicos y pesticidas y herbicidas.
EcoSalvia no pertenece a asociaciones, agrupaciones o entidades de ningún tipo no por ir en contra de ellas, sino simplemente porque su filosofía de vida se basa sencillamente en la autosuficiencia local independiente de organismo alguno y todo ello fruto de muchos años de experiencia y de contactos diversos a lo largo de su trayectoria.
EcoSalvia no ha sido creada para especular con el tema de ecoaldeas ni con la agricultura biológica, solo pretendemos vivir de la tierra sin ataduras de ningún tipo ni ideologías religiosas, esotéricas ni políticas.
EcoSalvia organiza encuentros, cursos y charlas con el fin de divulgar sus experiencias para que otras personas y grupos se sientan animados y formados para crear proyectos similares en cualquier parte del mundo.
EcoSalvia no necesita ni desea estar inscrita en ningún tipo de asociación o red de ecoaldeas, ni necesita ni desea ningún tipo de sello de garantía de producción ecológica aunque formen parte de su filosofía y sus principios elementales. Es lamentable que con todas estas cosas se esté “haciendo tanto negocio” jugando a nuestro entender con la necesidad de muchas personas del mundo que desean un cambio de calidad de vida.
A la pregunta que nos formulaban en un correo electrónico de si ¿Existe algún tipo de pautas comunes imprescindibles para que podamos bautizar como "ecoaldea" a un grupo humano en un determinado asentamiento? La respuesta nuestra empieza con otra pregunta: ¿Quién decide cuáles son los criterios y pautas comunes que deben regir a las ecoaldeas? ¿La Red Ibérica de Ecoaldeas? Quienes realizan un proyecto en cualquier parte del mundo, asociado a la autosuficiencia, la vida en el campo, el contacto con la Madre Tierra, la creatividad e independencia ya están formando una ecoaldea. Una ecoaldea no es un montaje de casas de bioconstrucción y chalets de fin de semana a los cuales se va a disfrutar de la naturaleza pero manteniendo una vida esclavista del dinero en un empleo. Un ecoaldea es para vivirla cada día, para disfrutar de su entorno, obtener los alimentos del trabajo propio cultivando la tierra sin venenos, despertando la propia creatividad de cada uno en artesanía, talleres, etc, sintiéndose útil y feliz con la necesidades más importantes cubiertas. ¿Es una ecoaldea por ejemplo un pueblo entero abandonado que ha comprado un solo propietario donde viven distintas personas cada temporada de voluntarios? No queremos dar nombres ya que no es nuestra intención entrar en polémicas discusiones, simplemente manifestar nuestro desacuerdo.
Otra de las preguntas que nos han formulado es ¿ A qué nivel de autosuficiencia debemos llegar para pertenecer a lo que podríamos llamar como "Red de Ecoaldeas"? Eso es poner niveles a las ecoaldeas o proyectos similares. La autosuficiencia va entrando en la ecoaldea poco a poco, con trabajo, constancia y dedicación plena pero una ecoaldea es ecoaldea desde sus inicios aunque no tenga obviamente tanta autosuficiencia en un principio. ¿Es que acaso son autosuficientes de alto nivel quienes deciden quien puede y quien no ser ecoaldea legal? Dejémonos de leyes, normas, estatutos y regulaciones de qué es y qué no es una ecoaldea y pongámonos a trabajar en estos proyectos en vez de pasarnos la vida con el culo sentado discutiendo absurdos temas que solo buscan protagonismo y acaban politizándose. Levantemos el culo del sofá y usemos las manos para poner en práctica la creatividad adormecida tanto tiempo.
Dejemos que los “ecologistas de oficina” se pasen la vida entre papeles y bases de datos en ordenadores que no producen tomates y pisemos descalzos la tierra para sentirnos libres de tanta absurda burocracia y publicidad engañosa.
Otra de las preguntas que nos llegaron es: ¿Sería posible desvincularse de las administraciones pertinentes cuando no queda espacio físico ni actividad económica donde éstas no metan las narices? Pues en el sistema capitalista no se concibe y por lo tanto no se permite nada que suene a autosuficiencia en un grupo humano. No se concibe ninguna actividad donde no se pueda pellizcar algún beneficio. Entonces, ¿es posible ese nivel de autosuficiencia donde no existan pactos con las administraciones de la zona que corrompan esos supuestos principios a los que deberíamos atenernos?
Obviamente al sistema no le agrada en absoluto todo aquello que suena a independencia porque independencia significa desvincularse de ellos en muchas áreas especialmente de consumo. Autosuficiencia equivale en muchas áreas a independencia, independencia en el trabajo, independencia en las 24 horas del día, independencia en el consumo de muchos alimentos, independencia en la forma de entender la vida sin complicársela con el consumismo absurdo de todo aquello que nos publicitan por los medios de comunicación, para tener independencia es imprescindible la máxima autosuficiencia. Desvincularse de las administraciones pertinentes es solo posible siendo un pirata, practicando la desobediencia en muchos casos, viviendo tranquilo sin asomar las narices en los organismos e instituciones gubernamentales pues de los contrario, y conozco muchos casos, acabarás trabajando para ellos y con el agua al cuello buscando créditos a los buitres carroñeros de los bancos, hipotecando tu vida y tu tiempo. Hay impuestos razonables y hay impuestos que son atracos a mano armada. El mundo inmobiliario es un claro ejemplo de la corrupción y la especulación a que estamos sujetos y cuando uno llega a ser propietario de un terreno por ejemplo o una casa derruida empiezan a aparecer los buitres y otras aves carroñeras para cobrarte permisos para todo, ayuntamientos, aparejadores, arquitectos... todos con sus garras abiertas y afiladas dispuestos a llevarse una buena tajada de tu esfuerzo. Incluso te cobrarán hasta por el agujero homologado para cagar, te obligarán a utilizar materiales contaminantes y todo ello mareándote de oficina en oficina con los consiguientes formularios burocráticos de unos señores que solo entienden de leyes a las órdenes de un sistema decadente que agoniza. Como consecuencia de ello he podido conocer las dos caras de la moneda en este aspecto, los que intentaron realizar proyectos de este tipo y quedaron enganchados como moscas en la miel al pretender legalizar su proyecto o al intentar obtener esas “ayudas” y subvenciones tan tentadoras y que acaban siendo una trampa mortal y por otro lado también he conocido los que han pasado de todo, es decir, no solicitan ayudas ni están en asociaciones ni en las páginas amarillas sino que simplemente viven apartados en cierta manera de todo este montaje, los que quizás puedan catalogarse como “piratas”. Pactar con administraciones es pactar con el diablo en muchas ocasiones así que cada uno juzgue y actúe según sus criterios pero meditemos bien los pasos antes de que sea tarde.
Por último lanzamos al aire
algunas preguntas que siguen sin respuesta:
¿Para cuándo el reparto de las tierras entre quienes desean vivir de ella?
¿Para cuándo la expropiación de tierras a los terratenientes que poseen tantos miles de Ha sin cultivar?
¿Para cuándo los productos biológicos a granel en los herbolarios y tiendas de dietética?
¿Para cuándo el cese de la persecución de las plantas medicinales por parte de las grandes industrias farmacéuticas y la manipulación de la salud?
¿Para cuándo una ley que regule por completo y no de forma parcial los cultivos transgénicos?
EcoSalvia 18 de marzo de 2004
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EcoSalvia El proyecto se lanzó, las personas adecuadas aparecieron, nos conocimos, viajamos para conocer varias posibilidades y por fín las puertas se abrieron de par en par. Lugar: El inmenso Pirineo, 45 ha de tierras y bosques, un río de aguas cristalinas que lo atraviesa y muchas ilusión en el proyecto por parte de todos los que lo iniciamos. Desde un principio éramos conscientes de que no iba a ser fácil encontrar personas dispuestas a dejar todo por el proyecto. Somos conscientes de la dureza de los inicios pero algunos ya hemos pasado por otras experiencias similares. Nuestro proyecto es muy sencillo: vivir de la tierra y de nuestras propias manos, de nuestra creatividad y artesanía y caminar hacia la máxima autosuficiencia. Todos deseamos una vida mucho más sencilla, sana y de contacto con la plena naturaleza y nos hemos apiñado como dientes de ajo en una cabeza sola. |
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Aunque el grupo ya está formado no descartamos que vengas a conocernos y a ayudarnos en la reforma de la casa de piedra y en los cultivos. A partir de marzo del 2004 te ofrecemos la posibilidad de pasar una temporada con nosotros y a cambio de tu ayuda y energía podrás participar gratuitamente de los cursos de apiterapia, aromaterapia, agricultura y horticultura biológica, fitoterapia y remedios caseros, naturopatía, construcción de tipis y fangoterapia y saunas indias en inipis |
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- Cultivos biológicos de horticultura y plantas medicinales |
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Conoce
el grupo que se ha formado y charla con nosotros cada día de 20
h a 23 h en el canal Ecoaldeas del IRC Hipano. |
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