Noé
OrigenSegún el relato del Génesis -la principal fuente de referencia sobre
este personaje- Noé fue el único varón hallado justo de toda la
generación contemporánea a él, puesto que los demás, influenciados por
los hijos de los ángeles caídos (los Nefilim),
estaban sumidos en el pecado y por su culpa la tierra "se hallaba llena
de violencia". Noé fue hijo de Lamec, pero no hay que confundir a este
Lamec, descendiente del tercer hijo de Adán, Set, con el Lamec descendiente de Caín
el cual por un asesinato tendría que ser vengado "setenta veces siete".
Lámec tuvo a Noé con su esposa Sil•lá. El niño nació circunciso, signo
de la gracia especial de Dios. Lámec le llamó Noé ('consuelo' en
hebreo).
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Dios, hastiado de la perversión humana, le habría dicho a Noé: "Voy a arrojar sobre la Tierra un diluvio [...] contigo haré yo mi alianza, construye un arca y mete en ella a tu familia y a una pareja de animales de cada especie. Según una interpretación posterior, además, Noé pasó 120 años advirtiendo a sus contemporaneos del peligro que los amenazaba, pero no le hicieron caso. Este añadido a la historia tal vez se deba a una lectura del texto de Génesis 6:3, el cual dice textualmente:
"Dijo Dios al ver estas cosas: con el hombre mi soplo para siempre no habitará, siendo éste solo carne. Así que sus días vendrán a ser 120 años".
El diluvio comenzó el año 600 de la vida de Noé, y tuvo una duración de cuarenta días con sus noches respectivas, durante los cuales toda la tierra conocida llegó a estar bajo las aguas, destruyendo todo rastro de vida animal, exceptuando a los animales que junto a Noé, su esposa y sus hijos y nueras, estaban en el arca.
Después de cierto tiempo Dios se acordó de la familia de Noé e hizo que las aguas comenzaran a decrecer de la faz de la tierra, no obstante Noé espero aún más, y cuando ya no pudo con su paciencia, destapó la cubierta del arca, y envió un cuervo para averiguar si el agua ya se había retirado completamente, el cuervo daba vueltas por todas partes y no hallando lugar donde posarse, regresó al arca.
Pero Noé no se daba por vencido, así que envió una paloma, la cual volvió al arca, lo mismo que el cuervo.
Siete días después Noé volvió a enviar la paloma, volviendo dicha ave con una ramita de olivo en el pico "a la hora de la tarde", con lo que Noé entendió que el proceso de retiro de aguas de la tierra estaba avanzando.
Después de otros siete días el patriarca volvió a enviar la paloma, la cual no volvió más a él.
En el año 601 de la vida de Noé la tierra se secó, y no obstante su deseo por abandonar el arca, Noé y su familia esperaron un mes más, hasta que que el Señor les ordenó salir.
Después del Diluvio, el Génesis nos dice que Noé probablemente se hace agricultor y nos lo muestra plantando una viña, de cuyo vino se emborracha, Cam ve "la desnudez" de su padre, el cual al saberlo pronuncia una maldición en contra del hijo de éste Canaán, del cual profetiza que llegará a ser esclavo de Sem y Jafet, maldición que, según algunos traductores, se cumple cuando Israel (de origen Semítico) somete a los Cananeos, si bien permite que algunos, como los habitantes de Gabaón, continúen con vida a cambio de ser siervos. Posteriormente, el propio Israel, incluyendo a los descendientes de los cananeos supervivientes, llegan a ser siervos de pueblos que nacieron de Jafet, cumpliendo así la profecía de Noé.
Después de esto, se nos informa que murió Noé trecientos ciencuenta años después del diluvio, a la edad de novecientos cincuenta años. No se informa ni del lugar ni de su tumba.
La figura de Noé, sea lo que fuere de sus remotos orígenes, representa en los diversos niveles de la Escritura el tipo del hombre justo que se libra del castigo y se beneficia de la salvación. En medio de la iniquidad que destruye al mundo, emerge como principio de una humanidad nueva y viene a ser así una prefiguración de Cristo.