Colosenses
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La Epístola a los Colosenses es uno de los veintisiete libros que constituyen el Nuevo Testamento. Es una breve carta dirigida a los cristianos de la ciudad de Colosas, en Frigia, al sudoeste de Asia Menor. La carta se presenta como obra de Pablo de Tarso, autor de otras epístolas incluidas en el Nuevo Testamento, y la tradición eclesiástica no cuestionó su autoría. Sin embargo, desde principios del siglo XIX se ha puesto en duda que fuese Pablo su verdadero autor. En la actualidad su autoría está discutida.Saltar a navegación, búsqueda Colosas (Κολοσσαί en griego antiguo, Colossae en latín) era una antigua ciudad de Frigia, en la península de Anatolia, cuyo nombre puede ser una deformación del término colosal. La ciudad estaba junto al río Licos, afluente del río Menderes, y situada a 18 kilómetros de Laodicea (en las proximidades de la actual ciudad turca de Denizli), cerca de la vía que unía Éfeso y el Éufrates. El lugar nunca ha sido excavado. En el año 396 a. C., en el transcurso de las Guerras Médicas, el sátrapa persa Tisafernes fue atraído a Colosas mediante un señuelo y asesinado por un agente de su rival Ciro el Joven. Plinio el Viejo afirmó que la lana de Colosas daba su nombre a la flor de la violeta persa. Durante el periodo helenístico, la ciudad fue un importante centro de comercio, sin embargo, en el siglo primero su tamaño e importancia se había reducido considerablemente. Es conocida principalmente por la epístola del apóstol san Pablo, conocida como Carta o Epístola a los colosenses, carta enviada a la comunidad cristiana de Colosas en el año 57 o 62. En aquel tiempo la ciudad estaba bajo jurisdicción romana, formando parte de la provincia de Asia. Aunque la mayoría de la población era de origen frigio, habitaban también la ciudad judíos, griegos y romanos. Al parecer, san Pablo no había visitado la ciudad antes de escribir su epístola a los colosenses, ya que expresa a Filemón en su epístola el deseo de visitar la ciudad nada más sea liberado de prisión. Parece ser que fue Epafras el fundador de la comunidad cristiana de la ciudad.[1] [2] La población entró en decadencia, posiblemente debido a un terremoto, y sus ruinas fueron ocupadas por la ciudad bizantina de Chonæ. Los escritos bizantinos y medievales muestran un cambio de nombre del lugar a Konia o Chonia. Konia fue el lugar de nacimiento de los escritores medievales Nicetas Acominato y su hermano Miguel En el arte ruso y bizantino, el tema del milagro del Arcángel Miguel en Konia es íntimamente ligado con este lugar. El monasterio del Milagro en el Kremlin moscovita, donde los zares rusos eran bautizados, estaba dedicado al milagro de Konia. AutoríaLa tradición eclesiástica ha venido atribuyendo la epístola a Pablo de Tarso, y sólo desde el siglo XIX se ha cuestionado esta idea. En la actualidad, las opiniones están divididas.[1] Los autores modernos partidarios de la autenticidad de la epístola se basan sobre todo, aparte de la tradición unánime de la Iglesia desde la época de Ireneo, en la presencia en ella de ideas características del pensamiento teológico de Pablo, y en la afinidad de la situación en ella descrita con la Epístola a Filemón, cuya autenticidad no se ha cuestionado: en ambas epístolas, el autor está en prisión, y en las dos figuran los mismos colaboradores. Quienes descartan que la epístola sea auténticamente paulina se basan en:
Fecha de composiciónEn la epístola hay elementos que permiten afirmar que fue escrita en prisión (cf. 4,10; 4,16). Por ello, los partidarios de la autoría de Pablo consideran que fue escrita durante alguno de los períodos de encarcelamiento del apóstol narrados en los Hechos de los Apóstoles: su primera prisión en Roma, durante la cual disfrutó de una relativa libertad para predicar (cf. Hch 28,16-28), su segundo encarcelamiento en dicha ciudad, su prisión en Cesarea Marítima (cf. Hch 23,12-27,1), o incluso en Éfeso (cf. Hch 9). En todo caso, debió ser compuesta poco antes de la Epístola a los Efesios. Quienes niegan la autoría paulina, en general, no se pronuncian sobre una fecha y lugar de composición concretos, aunque consideran que debió de ser escrita en fecha relativamente próxima a la muerte del apóstol, y, en todo caso, antes de Efesios.[2] Los autores que aceptan su atribución a Pablo en Roma durante su primer encarcelamiento allí, probablemente en la primavera de 57 o, según otros, en el año 62. Poco después escribió la Epístola a los efesios. ContextoLa carta va dirigida a la comunidad cristiana de la ciudad de Colosas, en Frigia, región situada en el sudoeste de Asia Menor. Colosas era una ciudad pequeña, relativamente cercana a Éfeso y Mileto. La comunidad cristiana de Colosas estaba en contacto con las de otras dos localidades próximas, Hierápolis y Laodicea (cf. 4,13-16), con las que intercambiaban los textos que les eran remitidos por los líderes cristianos.[2] De acuerdo con el propio texto de la epístola, la comunidad no ha sido fundada por Pablo, ya que el autor (sea Pablo o uno de sus seguidores, habla, en cualquier caso, en nombre del apóstol) afirma que ni ellos ni los de Laodicea lo han visto nunca personalmente (cf. 2,1), sino probablemente por un tal Epafras (cf. 1,7). El motivo de la epístola son las disensiones que han surgido en el seno de la comunidad a causa de la predicación de algunas personas cuyos nombres no se citan. La doctrina de estos predicadores puede reconstruirse a partir de la propia epístola.[2] Se trata de una "filosofía" (cf. 2,8) que postula la existencia de poderes intermedios entre Dios y los hombres (en el texto llamados "principados" y "potestades", cf. 2,10), que pueden asimilarse a los ángeles. Dada la insistencia del autor de Colosenses en que únicamente en Cristo reside la plenitud de la divinidad (cf. 2,9), puede deducirse que para los predicadores de Colosas Cristo ocupaba un lugar subordinado con respecto a estos "principados" y "potestades",[2] a quienes consideraban que debía rendirse culto (en 2,18 el autor de la epístola advierte explícitamente contra el "culto de los ángeles"). Esta "filosofía" prescribía además ciertas prácticas (cf. 2,20-22), relacionadas con la comida y la bebida, así como con festividades como la del novilunio y la del sábado (cf. 2,16). Para Piñero, esta doctrina apunta a "una mixtura de gnosis y de tradiciones judías", y está relacionada con las religiones mistéricas.[2] EstructuraSegún Gabriel Pérez Rodríguez, la estructura de la epístola es la siguiente:
Esta estructura coincide con la de otras epístolas paulinas, como Romanos y Gálatas. Notas
Bibliografía
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Capítulos del libro de Colosenses Localización de Colosas |