Cada
planta, cada humilde hierbecilla, encierra
una gran virtud. Las plantas no deberían nunca
cultivarse con venenos químicos, ni abonos ni
insecticidas y menos aún cuando su fín es el
de la propia medicina del hombre.
Es
por eso que las plantas medicinales que te ofrecemos
son todas de cultivo biológico, en lugares donde
el aire y el agua son completamente limpios,
en los Pirineos catalanes a una altitud de 1200 metros
sobre el nivel del mar, cuidadas con cariño
y recolectadas y secadas con todos los requisitos
necesarios
para que no pierdan sus propiedades, su aroma y su color.