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Tuberculosis

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa causada por el bacilo tuberculoso, una bacteria que suele afectar a los pulmones y que se transmite de una persona a otra por el aire, al toser, estornudar, gritar o escupir. A pesar de ser una enfermedad prevenible y curable, sigue siendo una de las enfermedades transmisibles más mortales. 

Más de 8,2 millones de personas fueron diagnosticadas con tuberculosis en 2023 en todo el mundo, la cifra más alta registrada desde que la OMS comenzó a monitorear mundialmente esta enfermedad en 1995. Esto representa un aumento considerable en comparación con los 7,5 millones reportados en 2022, lo que sitúa nuevamente a la tuberculosis como la principal causa de muerte por enfermedad infecciosa en 2023, superando al COVID-19. Ese año, murieron por tuberculosis en todo el mundo 1,25 millones de personas.  En España, según los resultados de la red de Vigilancia Epidemiológica, en 2023 se notificaron 4.207 casos. 

 

Una enfermedad familiar pero desconocida

La sintomatología varía en función de dónde esté la bacteria.  Si esta se encuentra en los pulmones, los síntomas son fatiga, fiebre o febrícula, sudores nocturnos, escalofríos, pérdida de apetito, pérdida de peso, tos, con o sin sangre, durante tres semanas o más y dolor en el pecho al toser o estornudar. Si la bacteria está en otra parte del cuerpo, los síntomas son dolor de cabeza persistente, dolor y rigidez en las articulaciones, ganglios inflamados, confusión y dolor de estómago, entre otras. No obstante, al principio de la infección la mayoría de las personas no tienen síntomas o estos son muy leves. 

Abdelkader fue diagnosticado de tuberculosis ganglionar a los 53 años el pasado verano. Acudió al hospital después de presentar fiebre. “Tenía temperatura, estaba muy cansando, me dolían hasta los huesos. No podía hacer nada”, relata.  Desde el hospital contactaron con Cruz Roja, dentro del convenio que existe entre la Organización y la Consejería de Sanidad para el control y prevención de la tuberculosis en la Comunidad de Madrid, con la finalidad de realizar el seguimiento del caso.  Abdelkader reconoce que no sabía nada de esta enfermedad infecciosa antes de que se la diagnosticaran. No conocía ni qué la provoca ni tampoco cómo se previene o el hecho de que se puede tratar y curar.  No es el único. Para muchas personas es una enfermedad que, aunque parece familiar, tiene mucho desconocimiento detrás de ella. 

¿Cuáles son los síntomas de la tuberculosis?

Primoinfección. En la mayoría de los casos, evoluciona sin síntomas y se resuelve sin que el paciente lo note. Es más frecuente en la infancia. En caso de presentar clínica, suele hacerlo como un síndrome febril con afectación del estado general. Puede también producirse cuadro más severo con fiebre elevada, pérdida de peso y afectación extrapulmonar. La mayoría de los casos pasan inadvertidos, siendo diagnosticados a posteriori al convertirse la prueba de la tuberculina en positiva o por la observación de cicatrices pulmonares en una radiografía de tórax.

Tuberculosis postprimaria. Es la enfermedad causada por la reactivación de bacilos que quedaron latentes en ganglios linfáticos o en otros órganos (por ejemplo, pulmones) desde la primoinfección. Puede ocurrir en cualquier órgano, aunque la localización más frecuente es pulmonar (80%).

Tuberculosis pulmonar. Puede presentarse con un inicio insidioso con tos productiva, astenia y sudoración de meses de evolución o con un comienzo agudo con tos, hemoptisis (sangre en el esputo) y fiebre elevada. El síntoma más característico es la tos, que suele estar acompañada de expectoración. No es infrecuente que se asocie a afectación pleural, sobre todo en pacientes jóvenes con aparición aguda de dolor pleural y síndrome febril.

Los síntomas más habituales son:

Tuberculosis extrapulmonar:

¿Tiene alguno de estos síntomas?

Puede que padezca una tuberculosis

¿Cuál es la causa de la tuberculosis?

La transmisión del bacilo de Koch se produce directamente de persona a persona, habitualmente a partir del enfermo con enfermedad pulmonar que exhala bacilos por vía aérea con la tos, expectoración y al hablar.

Generalmente, es preciso un contacto íntimo y prolongado entre el paciente y el contacto para que se produzca el contagio.

Otras formas de transmisión como la digestiva, han perdido importancia por la aplicación de medidas higiénicas como la pasteurización de la leche.

¿Cuál es su pronóstico?

Con los tratamientos disponibles en la actualidad, el pronóstico de la tuberculosis es excelente.

En general, a las dos semanas de iniciado el tratamiento, el paciente infectado deja de ser contagioso y se inicia una recuperación progresiva del estado general. A las pocas semanas, la mayor parte de los enfermos pueden llevar una vida normal y  reincorporarse al trabajo.
 
En personas que han estado expuestas a la infección por un contacto íntimo, se puede prevenir la infección por Myocbacterium tuberculosis mediante tratamiento con un antibiótico (es el único caso en el que es correcto utilizar un solo antibiótico) durante 6 meses.

Pero no todas las personas que hayan estado en contacto con un enfermo de tuberculosis tienen que tomar el antibiótico.

En el momento actual no está indicada la vacunación sistemática en España.

¿Cómo se diagnostica la tuberculosis?

Tuberculina (PPD) o prueba de Mantoux: consiste en inyectar en el tejido subcutáneo un extracto que contiene antígenos del bacilo de Koch, pero no el bacilo entero, por lo que no puede producir infección.

Si una persona tiene anticuerpos contra el bacilo, tendrá una reacción cutánea a los 2-3 días en el lugar de la inoculación, caracterizada por induración, eritema y calor. Si se produce esta reacción, significa que el sujeto ha estado en contacto con el bacilo en algún momento de su vida.

No quiere decir que exista una infección en el momento de la prueba, pero si las circunstancias clínicas son adecuadas, puede ayudar a establecer el diagnóstico.

El diagnóstico de certeza se realiza con el aislamiento e identificación del bacilo en medios de cultivo.

El Mycobacterium tuberculosis es un bacilo de crecimiento lento, pudiendo tardar hasta 8 semanas en desarrollarse en estos medios de cultivo. Para la identificación inmediata de Mycobacterium tuberculosis se recurre a medios de tinción específicos (Ziehl-Neelsen o auramina) de muestras en las que se sospecha que hay infección.

Las técnicas de tinción no son muy sensibles, por lo que cuando no se observan bacilos en una muestra pero la sospecha clínica es alta, está indicado iniciar tratamiento hasta que los resultados de los cultivos estén disponibles (hasta 8 semanas).

La Clínica dispone de un Laboratorio de Bioseguridad de nivel 3 (BL3), que permite el manejo de agentes biológicos como el de la tuberculosis. En este laboratorio se conseigue su aislamiento, cultivo y estudio de la sensibilidad a los agentes antiinfecciosos, lo que permitirá establecer el tratamiento más adecuado.

¿Cómo se trata la tuberculosis?

El bacilo de Koch tiene una gran capacidad de protegerse contra los antibióticos desarrollando resistencias cuando éstos se emplean de forma individual. Por ello, siempre es necesario el uso de combinaciones de antibióticos.

El tratamiento se puede realizar de forma ambulatoria, aunque se requiere aislamiento respiratorio, al menos las dos primeras semanas.

Entre los fármacos antituberculosos de primera elección, se incluyen la isoniacida, rifampicina, pirazinamida, etambutol y estreptomicina.

Las asociaciones internacionales de enfermedades infecciosas recomiendan en la actualidad comenzar el tratamiento con tres antibióticos de primera línea durante 2 meses, seguido de dos de ellos durante otros 4 meses adicionales.

La pauta más habitual de tratamiento es la combinación de isoniacida, rifampicina y pirazinamida durante los dos primeros meses para continuar posteriormente durante cuatro meses más con isoniacida y rifampicina. Según los casos pueden ser necesarias pautas de mayor duración y con mayor número de fármacos.

El Servicio de Enfermedades Infecciosas
de la Clínica Universidad de Navarra

Diagnóstico y tratamiento de las enfermedades producidas por un agente infeccioso, que puede ser bacteria, virus, hongo y protozoo. Las infecciones afectan a las personas provocando procesos muy distintos que se pueden localizar en cualquier tejido del cuerpo humano, por lo que exige un abordaje específico.

Este servicio desempeña su actividad en tres frentes: labor asistencial, centrada en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades infecciosas; docencia, con formación de alumnos de medicina, médicos residentes y enfermeras; y vocación investigadora, a través de desarrollo de estudios clínicos y de laboratorio.

Organizados en unidades asistenciales